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Sat, Dec

Gorro que permite que personas paralizadas puedan comunicarse

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Los pacientes que padecen del síndrome de cautiverio o enclaustramiento ni siquiera pueden abrir o cerrar los párpados. Para los afectados, la comunicación con el mundo exterior es imposible, pero están alerta: oyendo, oliendo o pensando.

Los pacientes que padecen del síndrome de cautiverio o enclaustramiento ni siquiera pueden abrir o cerrar los párpados. Para los afectados, la comunicación con el mundo exterior es imposible, pero están alerta: oyendo, oliendo o pensando.

Sin embargo, científicos europeos han desarrollado un “gorro” que les permite comunicarse. Se trata de una interfaz cerebro-máquina que le ha permitido a cuatro de ellos responder preguntas de sus cuidadores o familiares. Los cuatro dijeron ser felices a pesar de su estado.

Las causas que provocan el síndrome de cautiverio pueden estar relacionadas con una lesión en el tallo cerebral o a una enfermedad que afecta a las neuronas motoras. Otra de sus causas es la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que va inmovilizando todos los músculos de forma progresiva. En los casos más extremos se produce una oftalmoplejía, que impide el movimiento voluntario de los ojos, por lo que los afectados están como encerrados dentro de su propio cuerpo. La única forma de sacarlos de su encierro es leer directamente su cerebro.

Según informó El País, un grupo de investigadores intervinieron a 4 afectados, tres mujeres y un hombre. Estos usaron durante años el parpadeo de sus ojos para comunicarse. Pero el avance de la enfermedad acabó por paralizar también los músculos oculares. Ahora, por medio de este gorro con sensores, han podido decir cómo se sentían.

El gorro registra los cambios en el flujo sanguíneo en áreas del lóbulo frontal del cerebro. Las diferentes respuestas a una determinada pregunta generan patrones distintos. La parte máquina de la interfaz relaciona los cambios de patrón con las respuestas. Según el estudio, publicado en PLoS Biology, luego de varias sesiones de entrenamiento todos los pacientes lograron responder adecuadamente en más de un 70% de las veces. La técnica aprovecha la oxigenación de la hemoglobina de la sangre en el cerebro, y la variación en este flujo es captada mediante una especie de escáner.

“Vimos que los cuatro eran capaces de responder a las preguntas personales que les hacíamos, usando solo sus pensamientos”, dijo el neurocientífico del Centro Wyss de Bio y Neuroingeniería de Ginebra (Suiza), Niels Birbaumer. “Si logramos replicar este estudio en más pacientes, creo que podríamos devolver la capacidad de comunicarse a las personas con el síndrome de cautiverio”, añadió.