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Thu, Nov

Nuevo año, nuevo precio de la nafta .

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La nafta común superaría los $ 18 y la premium excederá los $ 20. A mitad de año, los precios serán "libres".

La nafta común superaría los $ 18 y la premium excederá los $ 20. A mitad de año, los precios serán "libres".

Las petroleras obtuvieron luz verde del Gobierno nacional para aplicar un aumento del 8% promedio durante la primera quincena del año que viene. Entre el 10 y el 15 de enero, el precio de los combustibles se incrementará un 8%, según acordaron la semana pasada ejecutivos del sector con el ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Durante este año, las petroleras aumentaron los precios tres veces, subiendo los importes en un promedio del 31%. Hubo una cuarta suba -en noviembre- que la industria estuvo esperando, pero no se concretó.

"Si yo les preguntó a ustedes cuál fue el aumento promedio de los precios de la economía de este año, todos van a decir un valor que esté cerca de 37%,40%,42%, mientras que los combustibles aumentaron un 31% en el año. O sea, que este año, (combustibles) tuvo un aumento negativo con respecto a los precios de la industria", dijo Aranguren en una exposición reciente sobre la colaboración de distintos ministerios (Energía, Transporte, Producción) al desarrollo agropecuario.

"Creo que también el año próximo, el aumento de los combustibles, dependiendo de las expectativas que tenemos de precios internacionales y evolución del tipo de cambio, va a estar debajo del valor de este año", puntualizó el ministro en esa disertación.

Entre 2007 y 2014, el barril de petróleo estuvo entre los US$ 60 y US$ 85 (con picos por arriba de los US$ 90 y la excepción de la recesión global de 2009), pero las petroleras locales no pudieron captar ese beneficio, ya que el kirchnerismo les impuso restricciones a las exportaciones. De esa forma, se privaron de obtener ingresos que si tuvieron las compañías de la misma actividad en otros países.

En 2015, los valores del petróleo internacional comenzaron a hundirse, pero las petroleras locales no bajaron los precios en surtidores, sino que siguieron aumentándolos. Eso fue porque su estructura de costos estaba armada en los precios que obtenían del consumo doméstico. La industria y el Gobierno habían pactado un precio de "barril criolllo", que despegaba a la Argentina del resto del mundo, pero garantizaba estabilidad laboral al sector.
Cuando Aranguren asumió en el ministerio de Energía, propuso la convergencia de los precios internacionales del petróleo con los locales.

En el borrador que circula entre el ministerio de Energía y las petroleras, se establece que los productores de petróleo liviano (el de mayor consumo en las refinerías locales) recibirán US$ 59 por barril en enero, pero esa cifra irá cayendo hasta US$ 55 en junio, donde la industria se regirá por libre oferta y demanda.

El precio promedio de nafta en el mundo es de US$ 0,97. En la Argentina, quedaría cerca de US$ 1,20 tras el próximo aumento. Los expertos locales se enojan con esa comparación. Dicen que la carga impositiva local (más del 41% en la nafta premium, por ejemplo) distorsionan la comparación internacional.

En el plano local Alfredo González, titular de la Cámara de Expendedores de Combustible de Jujuy aseguró anteriormente la suba es necesaria, debido al incremento en los costos de insumos y mano de obra.